30 de noviembre de 2012

La pasarela del salto de Caozo (Garganta de Bohonal)

LA POLÉMICA
Recientemente se han acondicionado ciertos pasos, accesos y pasarelas en las gargantas del Valle del Jerte con el fin de facilitar el acceso de los visitantes sin dañar el entorno. Hace apenas una semana nos hacíamos eco de ello a través de nuestra página de facebook . En concreto, hablábamos sobre la pasarela que se ha instalado en el Salto de Caozo en la Garganta de Bohonal.

La pasarela del salto de Caozo (Garganta de Bohonal)
Parece que dicha pasarela ha levantado cierta polémica entre diversos colectivos de la zona, a nuestro juicio fruto del desconocimiento del proyecto, tanto de su motivación como de sus beneficios.

Por ello, desde aquí queremos romper una lanza a favor de dichas infraestructuras dando nuestra más humilde opinión. Esta opinión es fruto tanto del respeto por el medio ambiente del que siempre hemos hecho gala -y que es una de nuestras cartas de presentación ante el público que visita nuestro entrañable valle-, como del conocimiento que nuestra experiencia en el marco del turismo rural y las actividades multiaventura nos han proporcionado.

LA MOTIVACIÓN
La pasarela del salto de Caozo (Garganta de Bohonal)Desde que el Valle del Jerte comenzó a desarrollarse turísticamente, algunas zonas emblemáticas de nuestro entorno, muy visitadas por  cierto, están sufriendo una cierta degradación, bien debido a un mal uso de los espacios naturales adyacentes o bien por una falta de respeto ante el magnífico entorno natural que nos da fama y dinamiza el turismo rural. Una de las zonas más afectadas por el descontrol turístico es el Salto de Caozo. Este espectacular espacio hídrico se encuentra a pocos metros de la carretera, por lo que su visita es casi "obligada" para los turistas, prueba de ello es la concentración de vehículos que se produce en sus inmediaciones cada fin de semana.
La pasarela del salto de Caozo (Garganta de Bohonal)
Como ejemplo de este deterioro mostramos una foto que tomamos hace unos años durante una de nuestras excursiones con grupos. En ella puede apreciarse una vegetación exuberante enmarcando la cascada de agua que en la actualidad ha desaparecido. El motivo de esta erosión del terreno y la muerte de los árboles es simple: el tránsito humano desregularizado, a veces masificado y sin control. El daño sufrido en las raíces superficiales y aéreas a lo largo del trayecto que los visitantes hacen es irreparable: si se daña la raíz el árbol cae y se pierde la vegetación, si se pierde la vegetación y la arboleda se produce el corrimiento de tierras y se pierde suelo, y suma y sigue...

Ante esta situación, técnicos forestales de nuestra zona  realizaron un estudio hace unos años donde el fenómeno erosivo quedaba patente y se hacía indiscutible su causa humana. Desde aquí animamos a quienes lean este artículo a que busquen imágenes antiguas de este salto y las comparen con el paisaje actual para que puedan observar la pérdida de masa arbórea por sí mismos.

Ahora bien, actualmente hay una conciencia ecológica de protección del medio y su uso turístico como fuente de recurso sostenible para los habitantes del valle. Obviamente todos queremos proteger el medio ambiente y los negocios que vivimos del turismo queremos contribuir a conservar aquello que nos da fama y puede fijar la población autóctona con nuevos puestos de trabajo. Para evitar la erosión y el deterioro medioambiental de estos parajes  las soluciones que a nosotros se nos ocurren son dos: prohibir el acceso al público o adecuarlo para su uso público evitando así su degradación.

La primera opción sobra decir que es un disparate, por tanto nos queda la segunda. Esa es precisamente la motivación que entendemos ha movido a la administración local a la hora de intervenir en las gargantas del valle. Por un lado la actuación contribuye a fijar los recorridos, de este modo el visitante usará el trayecto acondicionado a tal fin, absteniéndose de aventurarse por rutas "alternativas" con el consiguiente impacto que ello provocaría, como ha pasado hasta ahora.

La pasarela del salto de Caozo (Garganta de Bohonal)Por otra parte, con esta actuación se intenta proteger zonas de especial vulnerabilidad en el entorno (como el deterioro de las raíces que citábamos anteriormente) y evitar el acceso a espacios de especial peligrosidad para el público.

Del mismo modo, vemos muy positivo lo que estas mejoras aportan en cuanto a accesibilidad a estos espacios mágicos que potencian la imagen del Jerte. Fruto de nuestra experiencia con los grupos que nos visitan hemos visto, en no pocas ocasiones, como los niños o algunas personas un tanto inconscientes ante el peligro  se aventuran recorriendo zonas de difícil acceso poniendo en riesgo su integridad física y a veces contribuyendo al deterioro de la flora y del terreno.

LA SOLUCIÓN
Puestos en contacto con la administración para conocer más acerca de estas mejoras, nos comentan que la intervención se divide en 4 zonas: acceso, paso elevado, zona de transición y pasarela mirador.

En cuanto a la pasarela protagonista de la polémica, "cuenta con un diseño inspirado en la vegetación autóctona que enmarca las orillas de la garganta. Esta pasarela mirador es una estructura ligera, libre de mantenimiento, y de durabilidad en el tiempo. Las barras se entrelazan en los contrafuertes y crecen sobre la pasarela, camuflándose y convirtiéndose en algo simbiótico, como si se tratara de una unión invisible. Está formada por tubos que soportan barras de 1,6cm de diámetro, que al doblarse de horizontal y verticalmente se convierten en tablero y a la vez en barandilla protectora. La longitud es irregular y el poco espacio entre las barras nos recuerda a la vegetación autóctona del lugar. El perfil de la estructura se hace más fino cuando es observado a través del velo visual que recrean las barras."

Este diseño se repite en otras actuaciones que ya se han llevado a cabo como es el caso, por ejemplo, de la garganta de La Puria, situada entre El Torno y Rebollar.

La pasarela del salto de Caozo (Garganta de Bohonal)

Aún así, muchas personas se preguntarán si estamos ante una novedad, una solución disparatada o increíblemente original. Lo cierto es que no es así, en absoluto: la instalación de pasarelas, puentes y miradores al borde de gargantas, cascadas, saltos de agua, cataratas y ríos no es una novedad sino más bien una práctica habitual en cualquier lugar con un mínimo de tránsito humano y un mínimo de turismo.

En España, en regiones como Galicia, Asturias o Aragón, punteras en el turismo rural, existen multitud de ejemplos, Las Cascadas de Ardonés, Alquézar o Laracha son solo algunos de los muchos ejemplos que conocemos:


Es por estos motivos que hemos desgranado en este artículo, y algunos otros que se nos escapan, por los que estamos totalmente convencidos de que este tipo de actuaciones potencian los recursos turísticos y limitan el impacto en el medio ambiente que el ser humano produce en sus visitas descontroladas, al tiempo que suponen avances en seguridad y accesibilidad.

En fin, obviamente siempre habrá discordancias con este tipo de actuaciones y opiniones diversas y variopintas,  siempre las hay, pero la única laguna que nosotros hemos encontrado en durante el desarrollo del proyecto es que quizás no se ha explicado suficientemente su motivación a la población autóctona, lo cual, a nuestro juicio,  ha provocado la polémica, y no la pasarela en sí.

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